Guerreros del Xi'an

Valencia

Arte

"Al principio de los tiempos, los cielos y la tierra eran solamente uno y todo era caos. El Universo era como un enorme huevo negro, que llevaba en su interior al gigante P'an-Ku. Tras 18.000 años P'an-Ku se despertó de un largo sueño. Se sintió sofocado, por lo cual empuñó un hacha enorme y la empleó para abrir el huevo. La luz, la parte clara, ascendió y formó los cielos, la materia fría y turbia permaneció debajo para formar la tierra. P'an-Ku se quedó en el medio, con su cabeza tocando el cielo y sus pies sobre la tierra. La tierra y el cielo empezaron a crecer a razón de diez pies al día, y P'an-Ku creció con ellos”. El mito de P’an-ku.

...un poco de historia

De la mano de P’an-ku, realizamos un viaje en el tiempo para trasladarnos a la antigua china, en los tiempos donde era un vasto territorio fragmentado en reinos de diferentes dinastías que luchaban por conquistar y poseer la mayor cantidad de tierras.

Concretamente al año 221 a. de C. a la ciudad de Xi’an en la provincia de Shaanxi en la altiplanicie de la corriente media del río Wei. Debido a su riqueza y su belleza se la ha denominado “Palacio Celestial”.

La ciudad de Xi'an cuenta, en sus cuatro puntos cardinales, con líneas montañosas que conforman un escudo natural alrededor de la ciudad: al sur está la montaña Nan; al este la montaña Hua, al norte los nueve picos llamados Jiujun y al oeste las montañas Liang, Qi y otras cordilleras. Esta protección natural también ofrecía grandes ventajas para atacar, con los pasos estratégicos (pasos naturales entre las cordilleras): al este se encuentra el paso Hangu, al sur el paso Wu (en el distrito de Danfeng), al norte está el paso Su (al sureste de Guyuan en la provincia de Ningxia), al oeste está el paso San (dentro de la ciudad Baoji). Los hombres de la antigüedad llamaban a Xi'an "la fortaleza con cuatro barreras naturales”.

En esta época ascendió al trono a los 13 años de edad el primer Emperador de China. Qin Shi Huang era descendiente de la dinastía Qin. Durante su periodo como monarca y según el historiador del siglo 1 a. de C. Sima Qian, “como un gusano de seda devora una morera”, así fue anexionando los reinos de su imperio. Se proponía transformar su país de manera que su legado pudiese perdurar en manos de sus descendientes 1000 años más.

Realizó numerosas reformas y grandes empresas como: estandarizar pesos y medidas (incluso la anchura de las ruedas de carro), introdujo el alfabeto único, la destrucción de todos los libros y mandó construir la Gran Muralla.

Pero la obra más grande ideada por Qin Shi Huang, fue su propia tumba en el monte Li, que comenzó a contruir en el año 246 a. de C. Este único ritual funerario lo construyó con las manos de miles de hombres procedentes de todo el imperio.

Mandó reproducir palacios, torres, mares y ríos de mercurio y un gran ejército de alrededor de 8000 guerreros que fueron enterrados junto con el emperador después de su muerte durante un viaje en busca del elixir de la vida eterna en la legendaria isla de los Inmortales.

Estos guerreros fueron encontrados en 1974 por un campesino y desde entonces se está trabajando para encontrar el resto de las piezas.

...la actividad didáctica

Como un grupo de arqueólogos, vamos a trabajar para sacar a la luz los misterios de estas enigmáticas esculturas.

Nos dirigimos a una de las fosas donde vamos a realizar esculturas de guerreros de terracota simulando a los antiguos artesanos. En la fosa hay 25 estatuas de diferentes tipos: funcionarios, soldados, oficiales, etc... Entre estos personajes y sobre unas mesas nos dispondremos a trabajar con diferentes materiales.

Tendremos unos moldes de caucho que nos facilitarán el proceso de configuración general de la obra. Después, con otras herramientas personalizaremos cada guerrero dándole una expresión distinta, teniendo de esta manera un apariencia única.

Una vez hayamos terminado la escultura la dejaremos seca en una caja de cartón en la cual nos la podremos llevar.

Durante el periodo del taller se realizarán miles de guerreros que nos recordarán al trabajo de aquellos antiguos artesanos que crearon con sus propias manos el sueño del Primer Emperador de China, Qin Shi Huang.

"Al que está mirando no se le ve, es la forma informe, la imagen sin imagen, huidizo inalcanzable".


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