Playa de Biarritz

Playa de Biarritz, 1906

Ficha técnica

Título
Playa de Biarritz
Año
1906
Autor
Sorolla Bastida / Joaquín
Medidas
16 × 22 cm
Clase
Pintura
Material
Óleo sobre cartón
Soporte
Cartón
Serie
Arte de Entresiglos XIX-XX

En 1906 Sorolla triunfó en París con su primera gran exposición individual, en la que mostró cuatrocientas noventa y siete obras y vendió sesenta y cinco de ellas. Tras su clausura el 10 de julio, escogió Biarritz como lugar de veraneo para él y su familia. Esta ciudad del País Vasco francés era un lugar famoso de vacaciones para familias opulentas tanto francesas como españolas, y seguramente Sorolla lo escogería por recomendación de su amigo Aureliano de Beruete, asiduo veraneante en el lugar, aunque este no era el único pintor que frecuentaba sus costas. Biarritz presentaba para Sorolla el atractivo de pintar una costa de luz diferente a la valenciana, así como la oportunidad de poder codearse con gente importante, a la que retrataría durante su estancia.

De sus pinceles surgirán ese verano diversas escenas de playa, como Bajo el toldo. Biarritz o Paseo del faro. Biarritz, en las que la elegancia de los modelos contrasta con los más populares de los cuadros pintados en València; aprovecha también para captar efectos atmosféricos tan diferentes a los de su ciudad natal como el mar revuelto por el intenso viento que vemos en Figura en blanco. Biarritz. Destaca en estas escenas el ambiente familiar de casi todas ellas, donde vemos, bajo los característicos toldos rayados, a su mujer y sus hijos con otros amigos, a los que encontramos también en Playa de Biarritz. 1906. Esta obra es otro ejemplo de una práctica habitual de Sorolla durante ese verano: la realización de cuadros en pequeño formato que le permitían una ejecución más rápida y, con ello, captar momentos y escenas de un primer vistazo.

Esta forma de pintar durante la estancia de Sorolla en Biarritz fue relatada por Mauricio López Roberts de forma clarísima: «Entre la muchedumbre de las tiendas, de los quitasoles, de los paraguas inflados, rojizos, que se hinchan convexos sobre la Gran Playa, pasea Sorolla cazando impresiones. Y los ojos del pintor, ojos muy abiertos, decididos, que miran francamente, ojos de marino o de explorador, que ven lejos y lo ven todo, se emocionan contemplando los aspectos movibles y luminosos de las olas, las sombras fuertes, enérgicas, que negrean sobre el áureo manto de la playa. Sorolla no halla gusto a la vida si no pinta, si no mancha dos, tres, cuatro estudios diarios y al mismo tiempo planea cuadros, obras futuras; toda la exuberante fructificación de un talento generoso, jamás rendido, que produce con la sencillez fácil de una fuerza natural. Aquí, en Biarritz, no descansa. Hecho al sol africano del estío levantino, los calores de la Gascuña no hacen mella en él. Horas y horas está en la playa, tan pronto aquí como allá; en la arena, en los peñascos, junto a la franja espumosa de las olas, entre la multitud cosmopolita que pasea ante el maravilloso mar de Biarritz […]».

El artículo de López Roberts iba acompañado de fotografías en las que vemos a Sorolla realizar estos apuntes, vestido elegantemente, como imponía el entorno, lejos de la indumentaria informal y desenfadada con la que el artista fue retratado mientras pintaba sus cuadros en la tórrida costa valenciana.

Otras obras de la colección

Otoño. La Granja
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Sorolla Bastida / Joaquín, Arte de Entresiglos XIX-XX
Figuras sentadas en la playa. San Sebastián
Figuras sentadas en la playa. San Sebastián
Sorolla Bastida / Joaquín, Arte de Entresiglos XIX-XX
Cabeza de moro, Sorolla
Cabeza de moro
Sorolla Bastida / Joaquín, Arte de Entresiglos XIX-XX
El Piropo
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Mongrell Torrent / José, Arte de Entresiglos XIX-XX